
Jesús Buendía y Rául Buendía, dos enamorados del noble arte.
Hasta aquí puedo leer, diría Mayra Gómez Kemp. Es curioso que no me canse de leer prensa a día de hoy incluso estando en desacuerdo con el tratamiento de muchos temas además de estar alejado del mundo del periodismo en activo por decisión propia.
Yo hice periodismo porque me encantaba escribir, aún me gusta. Pero mi vocación frustrada creo que era enseñar. Por eso ahora intento hacerlo transmitiendo los valores del deporte a gente joven. Es maravilloso cómo, en una sociedad que ya no cree en valores tan llenos y humanos como la dulzura o la templanza, el compañerismo y la humildad, y aun así contenga con fuerte ahínco a decenas de jóvenes que día a día se acercan a los gimnasios a practicar deporte o guardan el fin de semana para hacerlo con todas sus fuerzas, casi con ansiedad. Mientras, otros se alinean entre alcohol y drogas. Creo que eso tiene sus pasos contados en el tiempo, por eso quizás tenga tanto éxito, cuando somos jóvenes nos sentimos inmortales. A todos nos ha pasado. Junto a ellos, otros que ya han descubierto que el deporte forja tu espíritu, te hace persona y te descubre a ti mismo. Pero no nos vamos a engañar, también están quienes lo compaginan, sólo espero que lo segundo prevalezca sobre lo primero con el paso de los años, a todos nos llega la hora de “cortarnos la coleta”. Recemos porque haya coleta que cortar cuando lo veamos claro.

Hay una persona que es valuarte de los valores de cuento de hadas, sí señores, existe. No es el único, sería capaz de citar a una centena dentro de mi deporte, el boxeo, y fuera de él también. La diferencia está en que este señor, Javier, es repetidamente campeón del mundo y mucha gente ni lo sabe. Castillejo es ocho, repito en ocho ocasiones ha sido campeón del mundo de boxeo en diferentes pesos y es posible que si salgo a la calle y pregunto si lo conocen, a lo sumo uno de cada diez puede conocerle. No nos engañemos, quitémonos las caretas, no hay culpables, no los hay, pero sí cómplices. Son ustedes señores, los máximos responsables de los medios de comunicación, editores o mandados pero cómplices al fin de que un verdadero ejemplo de éxito, un señor que no sabe hacer otra cosa que practicar boxeo, estar con su familia y -en definitiva- vivir como un deportista, sea un verdadero desconocido para toda esta gente joven. Alguna vez me he sentado a comentarlo con algún periodista en activo y me ha replicado que parte del desconocimiento de Castillejo se debe a que es un deportista sin mucho carisma. Señores, no todos pueden ser Valentino Rossi, a todos nos encantaría pero hasta el mismísimo Dani Pedrosa, un auténtico crack en su disciplina tiene menos carisma que un mejillón tigre. Y sin embargo es más que conocido. Tampoco Fernando Alonso es precisamente adorado en toda España, aunque no lo comparta, somos muy críticos con nuestros campeones. Pero con Javier Castillejo no somos críticos, somos injustos.

A mi personalmente me encantan todos los deportes. No soy de esos aficionados a un deporte minoritario que detestan el fútbol porque todo lo acapara, aunque siga pareciéndome ridículo que sepamos gracias a los telediarios (como noticia de apertura en muchos casos ¡Dios mio!) detalles de jugadores de fútbol tan absurdos que por nombrarlos resulta cacofónico. Me gusta el fútbol, el basket, balonmano, tenis, la formula 1, me apasiona el motociclismo y lo sigo siempre. Por encima de ello adoro el boxeo, creo que quien no haya estado cerca de este deporte se pierde algo realmente bello sobre uno mismo, pero es complicado explicarlo con palabras, el deporte tiene esos matices, esas sensaciones que al fin y al cabo son inefables. Javier castillejo no necesita palabras, tiene palmarés, nos lo ha dado todo y –señores- aun no ha acabado. Tiene 39 años y en el año venidero disputará de nuevo el campeonato del mundo del peso medio frente a Felix Sturm, algo realmente al alcance de muy pocos. Pero no solo eso, se ha enfrentado ya a los mejores como Oscar de la Hoya o Fernando Vargas, por citar solo alguno de ellos. Atención estos nombres serían comparables en otras disciplinas a algunos otros como los siguientes. A ver si les suenan: Roger Federer, Louis Hamilton, Casey Stoner…

Hay un recurso muy utilizado en periodismo, les encanta a los redactores jefe. Sí, lo adivinaron, son las estadísticas, los datos y las comparaciones. Vamos allá. Javier Castillejo es el segundo deportista español con más títulos mundiales en la historia de nuestro deporte. El número uno es Ángel Nieto del cual me siento orgulloso. En un mundo digital, audiovisual, siempre conectado, es casi hilarante que un ídolo de masas para los aficionados al boxeo por el momento, sea anónimo para el resto del mundo. No sé qué más podemos hacer los que lo admiramos además de expresar nuestra queja, apoyarlo en sus combates y estar con él hasta que el cuerpo le aguante porque nosotros vamos a estar ahí Javi, siempre. Espero que algún día consigamos despertar las conciencia de esos compañeros míos de profesión que tienen el poder en sus manos y son capaces de enseñar al mundo un ejemplo de coraje, humildad y superación como tú pero que aún no se han decidido. En este mundo no existes si no sales en la televisión, es así de triste pero muchos de nosotros tenemos conciencia de algunos países gracias a la pequeña pantalla, nuestros hijos conocen especies y formas de vida a través de la misma y solo te ven y te compran si tienes cierta presencia en este soporte.
Quitémonos las caretas ante esta verdad. Mientras tanto, hasta que se pase la fiebre, porque el periodismo también está lleno de gente inteligente, dejémoslos colando videos de Tyson entre rejas o alguna rueda de prensa entre mamporros de púgiles licenciados en marketing de ventas. Para eso no hay exigencia de tiempo porque el segundo en TV es muy caro. Al menos en EEUU llenan las veladas con miles de personas gracias a estas artimañas de RRPP; se paga por ver boxeo en TV (ojala tuviéramos aquí esa opción) y se respeta a esta gente como súper-deportistas, lo que son. Al otro lado del Atlántico es un espectáculo, En Alemania asimismo hace ya un tiempo que se han dado cuenta de ello y lo han conseguido. Aquí lo sería sin duda si alguna cadena volviera a apoyarlo como hizo en los años 90 ¿Se acuerdan de Poli Diaz? ¿Y de ese señor que salía con la camiseta verdiblanca? Jose Luis Navarro, buen amigo. Pues allí, con ellos ya estaba El Lince dando guerra.

Javier Castillejo se merece al menos tener un Príncipe de Asturias del Deporte, desde hace mucho tiempo, más allá de los cánones y prejuicios de los medios de comunicación. Desde ese imparcial observatorio asturiano al menos deberían reconocerle lo que cada día más personas vemos como una evidencia, háganlo al menos por análisis objetivo de la realidad, o por dar respuesta a lo que es noticia, al menos por un día.
Gracias