Lo más triste del asunto es que la mayoría de boxeadores que alcanzaron fama y ganaron dinero a manos llenas, ya no queda ni para el ataúd para caer muertos en la cuenta bancaria. Y en sus vidas privadas son rechazados por muchos que si son sus amigos y hasta por sus seres queridos por su heredado carácter compulsivo. Los casos de famosos que por la ociosidad perdieron todo, hasta la dignidad son gaje de todos los días y el morbo y la lastima son constante llanto provocado por lo que un día fue carcajada a pulmón abierto y las amistades de dos caras desaparecen primero.
Nada está garantizado si invierten o intentan ser promotores en el oficio que los cobijo de satisfacciones, pero si se asegura un futuro de orgullo por el intento de ganarse la vida en lo que a uno le gusta. Actualmente Oscar de la Hoya armó una revolución que se se esta notando en muchos pugilistas activos que aspiran llegar hasta donde él a llegado. Aquí una lista de algunos pugilistas que siguen activos pero también que tienen una empresa boxística:
Antonio Margarito, Erik Morales, Miguel Cotto, José Luis Castillo, Fernando Vargas y por supuesto Oscar de la Hoya con el comité de Bernard Hopkins, Roy Jones Junior, Shane Mosley, Marco Antonio Barrera y ahora Floyd Mayweather Junior, de los jubilados, Roberto Duran, Carlos Palomino que tambien la hace de actor al igual que Alexis Arguello.
Todos ellos y los que me faltaron de mencionar son el espejo de que si existe la vida que uno quiere con lo que mas les guste y en su caso por supuesto es el boxeo.